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En Alicante, tenemos nuestro propio vivir. Un vivir cálido, pausado, con aroma a leña y sabor a reencuentro. Un vivir que se sirve en sobremesas que se alargan, entre brindis, risas y turrón de Xixona. Un vivir que huele a mar, a hogar y a copa recién servida. Que tiene que ver con el fuego encendido, las voces en la mesa y la luz que entra por la ventana incluso en diciembre. Un vivir que nos recuerda que aquí no hace falta nieve para sentir el calor.

Y desde 1510, embotellamos en cada vino de Alicante nuestra forma más sincera de vivir.

Porque mientras fuera de aquí todo el mundo se preocupa por sobrevivir, aquí se sabe sobre vivir.

Estas fiestas, brinda con los tuyos.

Brinda con Vinos de Alicante.

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