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La nueva cultura del moscatel de Teulada lleva nombre de mujer

La nueva cultura del moscatel de Teulada lleva nombre de mujer

DÍDAC VENGUT

La Cooperativa Agrícola Sant Vicent Ferrer de Teulada cumple este año su 75 aniversario. La suya es una trayectoria llena de historia que dio un giro de 360 grados gracias a dos mujeres, Paqui Oller y Joselina Vallés. Este tándem inseparable dirige la entidad desde hace 17 años como presidenta y gerente, respectivamente, a pesar de que pocos confiaban en sus posibilidades por el mero hecho de ser mujeres en un mundo de hombres. Y lo padecieron en carne y hueso porque, según recuerdan, hubo socios que se dieron de baja cuando tomaron las riendas de la Cooperativa en el año 2000. Ahora dirigen la Bodega Teulada al estilo de una empresa privada y su gestión está avalada con premios nacionales e internacionales que han cerrado la boca de los más incrédulos.

Paqui Oller fue ellegida presidenta en sustitución de Jaume Llobel Buigues.“Tenía muy claro”, indica, “que quería tener capacidad de voz y de mando y no estar por estar”. Y así fue, a pesar de las reticencias de algunos socios. “Alguno nos dijo que no nos daba más de dos años de vida y que fracasaríamos en nuestro intento”, apunta la presidenta. Su apuesta fue elaborar y comercializar directamente el trabajo de los socios, es decir, acabar con los intermediarios. “Todo ello, con vistas a pagar un precio razonable por la uva para mantener la dignidad de este oficio”, señala Oller. Pero había un reto mayor todavía, dar carpetazo a la mala fama que rodeaba a las cooperativas y trabajar con uva de calidad para crear nuevos productos que complementaran la ya conocida mistela de Teulada. Y lo han conseguido, porque ahora tienen en el mercado hasta once elaboraciones distintas con vinos tintos, rosados y espumosos, vermuts, etc., sin dejar de lado la mistela. Todo ello con un denominador común, la uva moscatel de Alejandría bañada por los vientos de Levante, Gregal y Llebeig; y Llum de luna, la última colección de vinos nacidos en 2015.

Josclina Vallés es contundente cuando afirma que “hemos demostrado que somos capaces de conseguir nuestras metas. Hemos revalorizado nuestros vinos y el trabajo de todos gracias a que disponemos de una libertad que antes no teníamos”. “Para nosotros”, añade, “esto es lo más gratificante. Decidimos romper con el pasado y marcar nuevas líneas para avanzar”.

Hubo socios que se dieron de baja pero hemos convertido la Cooperativa en una empresa de éxito”

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INNOVACIÓN Y CALIDAD

En un mercado tan competitivo no valen medias tintas. Ahora sólo trabajan con uva de máxima calidad nacida de cepas situadas en partidas rurales como Busseit, La Sisca, la Rojeta o Les Sorts, a escasos metros del mar. Un lugar privilegiado porque “dicen que el moscatel que no ve la brisa del mar, llora”, subraya subraya Vallés. La producción anual ronda los 300.000 kilos de uva a pesar de que muchos terrenos de viñedos han sucumbido al boom turístico y de la construcción.

El primer producto de la nueva era fue Viña Teulada, un vino blanco seco de moscatel de fermentación controlada. En el año 2006 nació Pitágora, el primer moscatel de aguja de 7° elaborado a nivel nacional, y poco después el Tegulata, el primer espumoso 100% moscatel. Dos creaciones que recibieron el Manojo de Plata y la Medalla de Oro. Y la apoteosis llegó con Cántical Sol, gran Zarcillo de Oro en 2013 y Medalla de Oro al mejor moscatel del mundo en 2014 otorgado en Francia. Una de las últimas creaciones es Vent de Llebeig, un vino rosado afrutado hecho con uva moscatel y garnacha.

La Cooperativa Agricola – ahora Bodega Teulada – fue fundada en 1940 como continuadora de las antiguas organizaciones agrarias de finales del siglo XIX y principios del XX. Estaba situada en el antiguo edificio de l’Almàssera, en la Avenida Santa Catalina. Los tres primeros carnets son los de Juan Ivars Sueira, Pedro Buigues Vallés y Vicente Mengual Vallés. En los buenos tiempos llegó a tener más de 400 socios. A finales de los 70 adquirieron el almacén de la Avenida de Las Palmas, en la entrada al centro urbano, dónde está en la actualidad, aunque cuenta con instalaciones nuevas como una tienda de venta directa de todos sus productos.

Apostamos por la calidad del producto y por mantener la dignidad del oficio”

PRESENTE Y FUTURO

Además de elaborar vinos, mistelas y vermuts, el tándem Oller-Vallés ha puesto en marcha diferentes acciones para garantizar la cultura del moscatel. Una de ellas es la creación de la sección de trabajos agrícolas, mediante la cual se hacen cargo de los campos de viñas que están sin trabajar. Asumen la gestión al 100% a cambio de la renta quedan las cepas. Un esfuerzo por recuperar y mantener con vida unas tierras que permanecen en desuso por falta de tiempo o por no contar con manos diestras. Y trabajo hay, y mucho. Vallés comenta que este año entraron más de 30.000 kilos de uva de terrenos recuperados del olvido.

Y también miran al futuro a través de un convenio con el Instituto de Educación Secundaria de Teulada. Técnicos especializados de la Conselleria dan clases a jóvenes para no se pierda este oficio. Y aprenden desde cero, es decir, desde podar y deshojar las viñas hasta las labores típicas de la vendimia para cortar los racimos de uva en su justo momento. “Nuestra vida es la uva y sin ella estamos condenados a morir”, subraya Vallés.

Paqui Oller tiene en la sangre el amor por la tierra porque es una herencia directa. Su familia está vinculada a la Cooperativa Agrícola Sant Vicent Ferrer desde su fundación, hace ahora 75 años. Primero con su abuelo, Vicente Vila,y después con su madre, María Vila Buigues. Ahora la nieta, la tercera generación, comparte la máxima responsabilidad a la hora de dirigir la entidad adaptándose a los nuevos tiempos y a las nuevas exigencias. Su actual mandato al frente de la misma acaba en el 2019 pero lleva tiempo renovando la confianza de los socios, ya que las elecciones son cada cuatro años. Y parece que le quedan muchos más, porque a su condición de mujer emprendedora suma ahora mucha más experiencia avalada con los éxitos en su gestión. Es lógico pensar que los socios que en su día abandonaron al ver a dos mujeres con voz y capacidad de decisión estarán arrepentidos y, a la vez, satisfechos al ver lo que ha pasado.

Publicado en Canfali Marina Alta